Después
de llegar -mejor con un 4x4- hasta cerca de unos veinte metros de "El
Agujero" -lugar por donde nos introduciremos en el
agua-,
nos equipamos para saltar (hay que ver que hasta la entrada es buena en este
paraje).
Desde
que introducimos la cabeza en el agua, los ojos no dan crédito a lo que ven.
Estamos rodeados de algas
y de fauna. Aún a -3 metros como estamos vemos viejas
de buen tamaño, sargos, pejeverdes, salemas, etc...
Empezamos
a descender y llegamos a una zona de arena para empezar a rodear el veril hacia
la derecha. En la pared vemos infinidad de morenas en todas las grietas.
Chuchos, ratones y seguimos descendiendo muy suavemente hasta llegar a la cota
de -24 metros,
donde hallamos una zona en forma de herradura
formada
por rocas
desprendidas donde habita un gran cardumen de roncadores, estático, formando
una bola dorada inmensa. No se inmutan, te observan, te dejan pasar entre medio
de ellos y vuelven a recuperar su característica formación. En esta zona
también suele haber un banco un poco menos numeroso de herreras.
Y también uno de barracudas muy grandes, con lo que más completa no puede ser la inmersión.
Continuando
un poco más en nuestro trayecto llegamos a una cueva -cómoda de acceder-
donde podremos ver, algún mero, catalufas, alfonsitos, cigalas canarias,
langostas y un pequeño belén. Un
poco más adelante nos encontramos con un arco basáltico sencillamente precioso.
Vale la pena. Pero esta inmersión nos tiene reservado todavía otra pequeña
sorpresa, avanzando un poco más nos
encontramos otra cueva que desde la entrada nos engaña porque parece que es
pequeñita, pero al entrar un poco vemos un paso angosto desde donde desembocamos
a una cavidad muy grande donde hallamos un gran banco de María Franciscas. Es
uno de los secretos de esta inmersión.
Al volver vale la pena ir escrutando la arena porque casi siempre encontramos algún peje sapo, muy difícil de ver en otras inmersiones.
Ya
de vuelta (según el aire que nos quede)
o volvemos por el mismo camino, o ascendemos el veril y nos volvemos
sobrevolando la plataforma volcánica a unos -14 metros. Siempre rodeados de
sargos breados, sargos, pejeverdes, viejas.
Es una inmersión completísima. Dicen que la mejor de España desde tierra.
Fotos Fernando Ros