
Saltamos al agua y está
muy cristalina (visibilidad > 50 metros). Descendemos rápidamente a unos
treinta y cinco metros y seguimos un barranco que nos lleva a unos cincuenta
metros de profundidad. Donde vemos muchísimo coral negro conformando un paisaje
espectacular. Suele haber barracudas y en la cueva en si es usual ver algún
mero y abades. Podemos introducirnos en la gruta y salir por delante a unos
cuarenta y dos metros. A partir de ahí subimos con celeridad porque los
ordenadores ya empiezan a ponerse nerviosos. Ascendemos por el mismo barranco
que usamos anteriormente y a unos treinta metros empezamos a ver trozos del
naufragio de El Condesito. Pequeños trozos primero y después ya vemos la
chimenea. Seguimos hacia arriba hasta vislumbrar la silueta del pecio...
El Condesito
Se trata de un barco
hundido a una profundidad máxima de unos 18 metros. Tiene unos sesenta metros
de eslora por unos nueve de manga. Su trágico hundimiento se produjo en 1.963.
Pero se conserva perfectamente todavía hoy en nuestros días.
La proa está
completamente destrozada pero su castillo de proa está en bastante buen estado.
Es un pecio bastante practicable. Pero para entrar en la sala de máquinas y
camarotes se debe de tener cierta experiencia. Alrededor del pecio se pueden ver
diseminados una gran cantidad de sacos de cemento
–esta era su carga en el
momento de su hundimiento- y bastante fauna. Siempre hay un gran cardumen de preciosos peces trompeta en los alrededores de la hélice del barco. Y en el
interior encontraremos grandes catalufas, cabrillas, fulas, viejas, etc...
Cuidado con los afilados trozos de metal así como los gusanos de fuego, muy
abundantes en el pecio.
Al final tenemos que abandonar el agua y podremos hacer la parada de seguridad (o de descompresión) en las rocas de los alrededores repletas de algas y pejeverdes, viejas, alevines de varias especies, etc...