
Es
una inmersión sencilla y específica. Se baja a una cueva sencilla de bucear
donde observaremos bastante catalufas que aquí están en su hábitat ya que
viven en la oscuridad de las cuevas o salientes rocosos. Lo que enamora de esta
cueva es que recibe un chorro de luz cenital por un hueco que utilizaremos para
salir. A la izquierda nos encontramos un gran chucho –tanto que parece que no
pudiese salir del lugar debido a su gran tamaño-, nos observa impasible con esa
mirada del que se sabe poderoso. En la cueva
podemos ver muchas gambas y alguna
langosta. Salimos al exterior por la salida comentada al principio, que en todo
momento es visible. En el exterior veremos el típico paisaje de esta zona,
blanquizal de arena y rocas y toda la fauna que acostumbra a vivir en él. Peces
trompeta –siempre majestuosos-, fulas, pejeverdes, sargos, etc...
Debido
a que estamos rondando los 30 metros no podemos estar demasiado tiempo y
subiremos por el cabo del ancla hacia la embarcación no sin antes haber entrado
varias veces en la cueva para admirar al imponente chucho.