Después
de un agradable paseo de cinco minutos en zodiac llegamos al punto de inmersión,
(hay que aclarar que es un buceo profundo –se alcanzan los 45 metros mínimo-,
por lo que no es aconsejado para gente con poca experiencia) entonces nos
tiramos al agua y descubrimos que tenemos una corriente media de superficie, o
sea que a bajar rápidamente bien agarrados al cabo de fondeo. Al entrar nos
encontramos con que podemos ver el fondo a unos treinta y dos metros. Empezamos
a bajar y abajo no hay corriente. Nos dirigimos por el barranco hasta un
corte
que desciende abruptamente hasta los... Desde allí ya podemos ver nuestro
objetivo, un cardumen de barracudas de gran tamaño muy numeroso que habita en esta zona. Allí está como siempre, en los alrededores matas y matas de coral
negro precioso. Es una imagen maravillosa. Para completar la inmersión apareció
un chucho negro (una raya endémica de Canarias) de una envergadura de unos tres
metros que pasó por encima de uno de los compañeros de inmersión que estaba
fotografiando las barracudas y lo cubrió completamente. Realmente majestuosa.
Nos
dirigimos hacia la izquierda y pasamos por un arco repleto de coral negro. Es
muy recomendable al pasarlo girarse y ver a los compañeros atravesándolo con
el contraluz que se forma. Ahora estamos a cuarenta y pico, casi cincuenta
metros de profundidad, y el ordenador está echando humo.
Ascendemos
a los cuarenta y dos metros y rodeando el veril por donde nos dejamos caer hacia
la derecha encontramos un pasillo formado por dos paredes con una separación de
un metro por donde pasaremos muy, muy cerca de las barracudas.
Ahora
si que subimos que ya tenemos al menos cinco minutos de deco y no llevamos más
de quince o dieciséis minutos de inmersión.
En
la cota de treinta metros donde está el fondeo podemos ver fulas, rascacios,
peces trompeta, pejeverdes y poco más. Nos subimos ya que queda una deco de
siete minutos en aguas abiertas.
Creo
que es la inmersión más espectacular de Tenerife.
Foto: Fernando Ros